 | | » Opinión | | | Antonio Soler: 'Procesión'
Allá van, camino del cielo en autobús. Ellos son quienes dictan la norma, los que nos conceden el infierno o la gloria. Dicen que ya han borrado de los atlas espirituales el purgatorio. Ya sólo vale lo negro o lo blanco. Ellos son la Familia y la Verdad. Los demás estamos en el saco de la sospecha. En el tiempo de la felicidad apaleaban a los homosexuales, les aplicaban la ley de escándalo público o la de vagos y maleantes. Les daban carné de artistas y aceite de ricino. A falta de Inquisición no está mal el purgante. Así querían implantar el bien en el mundo, borrando del estómago y de la conciencia de los demás todo lo que a ellos les pareciera impuro, indigno de su caudillo o su señor.
El Foro de la Familia fletó el sábado cinco aviones, seiscientos autobuses llenos de almas cándidas. Madrid debía de ser una sucursal del cielo, con tanta pureza derramada por sus calles. Espada de fuego. Las encuestas nos han dado un aprobado muy alto a los españoles en civilización. El ochenta por ciento está en contra de la pena de muerte, somos el pueblo europeo más tolerante con la homosexualidad. Será la reacción contra tanta cadena y tanto miedo como nos vendieron en el pasado. Pero al foro familiar le da igual cuál sea la opinión de la mayoría. Le importa un bledo el parlamento.
La derecha más oscura está empeñada en resucitar las momias del pasado. Fraga es un tótem con el rumbo perdido, ya le bambolea más el cerebro que las piernas, ya la lengua no le traiciona el pensamiento. Rajoy es un pelele, tan azotado por la marea como en los días del Prestige, cuando definía la desgracia como un escape de hilillos.
Hilillos negros están tejiendo esta trama. Dicen que el arzobispo de Granada alquiló veintidós autobuses para acudir a la manifestación. Contra el matrimonio gay. Siempre opinando más que nadie, imponiendo más normas que nadie quienes supuestamente menos saben de matrimonio y sexo. No es bueno para un pueblo permisivo contar con un partido de la oposición tan alejado de lo que ese pueblo piensa. Tampoco es bueno para el PP, que se ha quedado al lado del cadáver de la democracia, haciendo de hiena, perdido desde que perdió el poder.
Con la voz de Dios padre tronando desde el púlpito de Georgetown, el cristo eterno Fraga caminando sobre la tierra pensando que el suelo es el agua con bombas de Palomares, y Rajoy tan desaparecido como el Espíritu Santo. Esta trinidad ha equivocado el rumbo. No debe procurarnos el cielo, solamente ocuparse de la administración de un pedazo de la Tierra. Pero no, han hecho causa contra el vicio, contra la sexualidad que escapa a su ortodoxia.
Y allá van, allá fueron todos el sábado, una reata de sotanas de todos los rangos, desde monaguillos a obispos, arremolinados tras las pancartas, echando azufre sobre el pecado. Librándonos siempre de su mal, amén.
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