 | | » Opinión | | | Jesús Nieto Jurado: 'Bien por vos, Argentina'
El tibio sol del junio porteño ilumina la ciudad de Buenos Aires, que en estos días del invierno austral refulge con un brillo especial en los rostros y los autos que deambulan entre Avellaneda y Corrientes, entre el Obelisco y el barrio de La Boca.
Hoy, las madres de la Plaza de Mayo, el recordatorio a pardos generales de la necesidad de la memoria en la globalización del olvido, celebran jubilosas la decisión de la Corte Suprema de anular las leyes de Punto Final y el ocaso de la impunidad de los militares católicos, rectos y defensores de la patria.
Hoy, las madres de la Plaza de Mayo levantan sus rostros demacrados por la tristeza eterna al claro cielo austral, aquel cielo puro por el que no volará más el cóndor del infierno.
Hoy, desde el ventanal del colectivo que me lleva por la Avenida 9 de Julio, contemplo una urbe herida por la historia que se despereza de las heridas del tiempo, de una historia en la que a los secretos los llamaron pasado, y a los genocidas libertadores de la patria.
Quizá nunca haya viajado más que en sueños a Argentina, quizá demasiado nos una bajo una historia de sangre y fuego a aquel pueblo, pienso, mientras por mis avenidas matritenses, individuos peligrosamente similares a los generales de la Armada desfilan vociferando a los cuatro puntos cardinales veneno de sacristía y homofobia, y en Buenos Aires el coronel tiene quien le escriba: la justicia que le reclama su deuda con el pasado.
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