Josep Pernau: 'De pajaritos a pajarracos'

ELPERIODICO.COM 
Jueves, 27 de octubre de 2005 


Vivimos en plena inestabilidad de los valores y nada es permanente. Todo se tambalea. Véase lo que ha ocurrido con las aves, que antes cantaban los poetas y ahora todas se han convertido en sospechosas de ser portadoras de la gripe aviaria. "Volverán las oscuras golondrinas...", anunciaba el cursi de Bécquer, poniéndose en trance. Si esto ha de durar, será mejor que no vuelvan. Podrían recibirlas a perdigonazos
Hemos degradado las aves. Las que lucían entorchados de general se han quedado en cabos. A algunas las llamábamos pajaritos y las hemos convertido en pajarracos. Con lo que está pasando, cualquier día decidirán la censura de las avecillas de Walt Disney. Demasiado simpáticas. Sólo el cuervo y los asquerosos carroñeros estarían permitidos en sus películas. Durante el tiempo en que duren las cautelas gripales tendrán que verse en la clandestinidad, igual que El acorazado Potemkin durante el franquismo.

Degradadas las aves y degradadas también las zonas húmedas que las atraen y que son parada y fonda de las migratorias, precisamente, las que pueden ser portadoras del mal. En Catalunya tenemos tres de estos lugares: els Aiguamolls del Empordà, el delta del Llobregat y el del Ebre. Los maestros llevaban a sus alumnos a tan instructivos lugares, en los que los naturalistas explicaban bonitas historias. Ahora las madres ya no les dejarán que vayan, pues las obsesiones pueden ser causa de ideas delirantes y ya hay quien afirma que, en los paisajes acuosos, los virus, bien alimentados, pueden llegar a alcanzar el tamaño de una rana. No puedo confirmar un rumor: se dice que a los naturalistas que cuidaban de estos lugares les han dado una escopeta y muchas municiones para que disparen contra todo lo que vuela.

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