Con las protestas de los pescadores para obtener ayudas por el encarecimiento del petróleo, se empieza a ver que todo el mundo está deseando subirse al carro de la revindicación. Dentro de poco se escuchará por todos lados: "Yo también quiero gasóleo barato". Primero fue la movilización patronal de los transportistas, ahora el sector pesquero: «El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha llegado a un acuerdo con todas las cofradías de pescadores, que permitirá desbloquear los puertos y poner fin a las movilizaciones en todas las comunidades autónomas. Finalmente, los pescadores han dado por buena una ayuda de 0,095 euros por litro de gasóleo consumido».
En Crisis Energética se preguntan si se acaba la pesca con la escalada quizás irreversible en el precio del crudo: «Los pescadores, desesperados, bloquean las bocanas de los puertos (...) Esta es la noticia del día, una actividad tan antigua como el hombre en peligro de extinción. La pesca de bajura, que en la antigüedad se podía realizar entre 3 y 15 millas de la costa, hoy en día, por muchos motivos diferentes, (gran concentración urbana en las costas y vertidos incontrolados, turismo, sobreexplotación de los recursos naturales hasta el exterminio) se hace necesario navegar de 4 a 6 horas para encontrar algo. Las condiciones laborales de la profesión siguen la tradición: según las zonas varían las partes a repartir de las capturas que se subastan en lonja a la baja. El primer coste es el combustible y la comida de la tripulación, el resto del valor de la venta se reparte por partes según la tradición, dueño del barco, patrón, mecánicos, marineros.»