Lluís Foix | La Nación
El eclipse del derecho deja al mundo en manos de los “latrones”. Así se decía en Roma hace muchos siglos. Sin ley no hay orden ni libertad. Los conflictos que enfrentan a los musulmanes entre sí, a Occidente y a Oriente, el miedo cósmico que se ha apoderado de las sociedades democráticas, habría que buscarlos en la ausencia del derecho en las relaciones internacionales. Líbano puede entrar en la fase de una nueva guerra civil. Siria abandonó militarmente un territorio que consideraba propio, pero pretende desestabilizar a los gobiernos de Beirut con el asesinato de un segundo líder contrario a la presencia siria.
Alberto Garzón | Red Economía Crítica
Existen, hoy en día, numerosas asociaciones y plataformas de defensa del consumidor que inciden en los problemas sociales que generan determinados spots comerciales, a fin de luchar contra la emisión de los mismos. En la Ciencia Económica, las teorías económicas neoclásica y la austriaca, en su defensa acérrima de la soberanía del consumidor, han ignorado estos aspectos sociales tan importantes, reduciéndolos al marco de las externalidades.
Sin embargo, toda promoción del consumo se engloba en un marco mucho más global e importante de lo que a la luz de las teorías económicas liberales (y también de las asociaciones feministas), se desprende. De este proceso depende, no en vano, la pervivencia del sistema económico capitalista, en tanto que aquél permite que la producción generada sea ciertamente vendida, capacitando al sistema para su reproducción continuada. Una producción que nace para suplir, de forma parcial, necesidades completas que ella misma ha generado.
Luis Peraza Parga | La Insignia
A veces conviene la mirada desinteresada de alguien que viene de fuera, hace su trabajo y se va. Nada le mueve y todo le conmueve. Es una llamada de atención para las sociedades. Para la española, por ejemplo, donde los nuevos pobres no se mueren de hambre pero no alcanzan la llamada "sociedad del ocio". El cine y las vacaciones en la playa suponen un lujo inalcanzable. ¿Y la vivienda digna?
Para responder a esta pregunta, un experto de Naciones Unidas en vivienda digna estuvo recorriendo España durante diez días y llegó a conclusiones llamativas. Eligió recorrer algunas de las ciudades más importantes (Madrid, Barcelona, Bilbao) y localidades menores pero con fuerte inmigración (Almería, El Ejido). Se entrevistó con todos los que quiso con quienes solicitaron un encuentro. Subió a los palacios y descendió a los infiernos, y entresacó los cuatro o cinco puntos principales del problema de la vivienda en España, que nos llena de vergüenza y asombro.
Adrián Mac Liman | Centro de Colaboraciones Solidarias
Quién hubiese podido imaginar hace apenas tres lustros, cuando las entonces jóvenes y aún frágiles democracias búlgara y rumana solicitaron su ingreso en la Unión Europea, que su adhesión iba a tramitarse en un plazo de tiempo récord. El proceso ha sido muy corto, teniendo en cuenta los obstáculos reales que entorpecían, al menos aparentemente, su marcha hacia la integración en el seno del selecto y codiciado “club” de Bruselas.
Mario del Rosal | Red Economía Crítica
Cada día resulta más evidente: estamos en la sociedad del consumo por excelencia. Las tesis keynesianas, en su afán por resolver los graves problemas de la economía de mercado mediante el fomento de la demanda agregada a todos los niveles, no solamente no está superada, como algunos argumentan, sino que conforma la médula espinal de las economías desarrolladas en la actualidad.
Dejando aparte la cuestión de la inversión, elemento fundamental de la ecuación macroeconómica keynesiana, cuando se pone en evidencia que la oferta no crea su propia demanda -aquella falacia llamada Ley de Say- se hace imprescindible promover el consumo privado como arma principal de crecimiento en el corto plazo y, cuando éste parece insuficiente, entonces se recurre al Estado para que lo complemente con su propia actividad.
Jaime Porcell | Rebelión
Más de dos mil millones de personas en el mundo continuaron viviendo en el 2006 en estado de pobreza, según datos del Banco Mundial, la mayor parte de ellos en África, América Latina, el Caribe, y en regiones asiáticas.
De acuerdo con las cifras brindadas al concluir el año, lejos de atenuarse, ese flagelo parece destinado a avanzar desenfrenadamente, impulsado por el neoliberalismo, la globalización y la absurda distribución de la riqueza.
La desigualdad en la enseñanza y los servicios sociales, la falta de higiene pública, la ausencia de abastecimiento de agua potable, insuficientes mercados, el latifundio y la ausencia de infraestructuras apropiadas se agregan a los recursos monetarios mal repartidos.
Javier López | La Insignia
Ser o no ser, ese es el dilema. Esa es la traducción más o menos literal de la frase que Shakespeare pone en boca de Hamlet. Hay que entender que un príncipe de aquellos tiempos no padecía las presiones de un mundo globalizado en torno a grandes corporaciones capitalistas como el actual. En nuestros días el dilema filosófico se ha transformado en una pregunta que todo gobernante tiene la obligación de responder ante sus ciudadanos: ¿negocio o servicio público? Esa es la opción, el dilema que marca la dimensión de nuestros problemas actuales.
Esa pregunta de carácter general se puede formular de muchas otras formas concretas: ¿pelotazo o vivienda? ¿educación o adoctrinamiento? ¿economía productiva o manipulación informativa?
Daniel García-Peña | La Insignia
Murió Pinochet y como en vida, dividió a Chile. Las palabras incendiarias de su nieto militar en el entierro y las del general Ricardo Hargreaves, comandante de la Guarnición de Santiago, también elogiando al exdictador, así como la posterior y fulminante destitución de los dos, ilustran las dos caras de una nación aún desgarrada por las heridas de su nefasto régimen.
No fue cualquier dictadura. Tampoco fue la primera (Brasil), ni la más cruenta (Guatemala), ni la más larga (Paraguay). Pero sin duda, se erigió como el máximo símbolo de toda una era en América Latina.
José Antonio Martín Pallín | La Insignia
Sus fieles seguidores le guardan y tributan veneración y respeto. Esgrimen y ondean con orgullo sus símbolos y sus banderas, compartiendo sin fisuras el rechazo permanente que el personaje tuvo hacia la democracia y los partidos políticos. Difícilmente toleran que se le coloque en el museo de los más crueles y sanguinarios dictadores, al lado de Hitler o del recién fallecido Pinochet.
Los dictadores no tienen amparo en la posible prescripción de sus crímenes. Para ellos el tiempo no es el olvido. Un golpe de Estado contra la democracia es un hecho histórico pero nunca será un acto legítimo.
Carlos Taibo | La Vanguardia / elotrodiario.com
Sabido es que en los últimos tiempos ha despuntado entre nosotros un activo movimiento encaminado a recuperar la memoria de la guerra civil. Aunque su gestación se ha solapado con el asentamiento de una literatura que, desde posiciones conservadoras, ha pretendido acometer una revisión en toda regla de las versiones que cierta historiografía académica ha entregado de lo que ocurrió en el decenio de 1930, estaríamos ciegos si no nos percatásemos de algo tan importante como lo anterior: el movimiento en cuestión ha sido portador, también, del designio de contestar el criterio que al cabo se impuso, en relación con estos menesteres, al iniciarse la transición. Al amparo de ese criterio se eludió todo pronunciamiento político-oficial al respecto, se acalló cualquier intento de condenar, desde esa misma esfera, el franquismo y se reivindicó en último término un prudente silencio.
Alberto Garzón Espinosa | Red Economía Crítica
Factor humano, recurso humano o capital humano no es sino la forma falaz de llamar, en el ámbito económico, a los seres humanos. No es sino la evidencia de que estamos supeditados a un ente que nos trasciende y del que dependemos. Ente, que no es otro que el sistema económico y su crecimiento tendente al infinito.
Cuando una persona está considerando a otra dentro de un mercado de trabajo, lo que está haciendo es convertirla en simple información, con el fin de hacer más eficiente un determinado sistema. Nos hemos acostumbrado a esta burda utilización metodológica de las personas, a la vez que hemos olvidado la naturaleza de las mismas y, no casualmente, a la propia naturaleza.
Carlos Miguélez | Centro de Colaboraciones Solidarias
“El nivel de desarrollo de un país se puede medir por la cantidad de basura que produce cada hogar”, decía José Saramago en la serie televisiva “voces contra la globalización”. Cada español produce un kilo de basura en un día normal y casi 2 kilos en un día “navideño”. En colaboración con las otras tres personas de su familia, habrá enterrado con sus deshechos la plaza de España en Madrid a lo largo de 12 años. Esta conocida plaza tiene la mitad de superficie que un campo de fútbol y una estatua que mide unos 10 metros de altura.
Ocho Millones de bombillas que cuestan al Ayuntamiento de Madrid unos 4 millones de euros anuncian la Navidad una semana antes de que termine noviembre, aunque los ciudadanos ya se habían percatado de su llegada por la cantidad de anuncios y ofertas que emiten los medios durante estas fechas.
Miguel Romero | Agencia de Información Solidaria
La filantropía tiene buena prensa. Mezcla la compasión con el dinero y se beneficia de los efectos colaterales de la (in)cultura mediática generada por la llamada “prensa del corazón”.
La concesión del premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional a la Fundación Bill y Melinda Gates ha empujado el tema a las portadas de los medios y parece haber iniciado una subasta entre “filántropos” a la que se han sumado Branson, Turner, Buffett y otros megamillonarios. El tema merece un comentario. Pero antes hay que situarlo en el contexto que permite comprender su función política en la escena internacional, como expresión y vector de la privatización de la cooperación al desarrollo.
Júcaro | 14 de abril
Reconozco que, en líneas generales, la gestión que realiza el gobierno Zapatero está respondiendo a las expectativas y que, para cuando asaltan las dudas, es suficiente escuchar a los portavoces del PP y resto de caverna para disipar las reservas electorales. Pero hay aspectos de la gestión que producen una profunda decepción.
Resulta frustrante el trato hacia la iglesia vaticana para quienes entendemos que el Estado no debe tutelar ningún credo. Tal vez como reminiscencia del nacionalcatolicismo, resulta que aquí no hay gobierno con las ideas claras para situar la religión en el ámbito personal. Unos porque esperan ser ungidos, bendecidos y recompensados electoralmente, otros porque sencillamente no se atreven y es de éstos desde donde procede la decepción. Fruto de esta cobardía, la construcción del Estado laico parece una autentica quimera, como afirma Juan José Tamayo en un acertado artículo publicado recientemente en El País.
Lisandro Otero | Rebelión
Tras la muerte de Pinochet la derecha cavernaria se ha lanzado a su reivindicación. Lamentan con lágrimas de cocodrilo su salvaje represión (es imposible negarla), pero dicen: “al menos dejó un país con la primera economía de América Latina”. Es una falacia que repiten una y otra vez para hacer creer en el llamado “milagro económico chileno”.
Gran parte de la propaganda del neoliberalismo se ha basado en proclamar ese súbito bienestar que se habría logrado bajo los “Chicago boys” y Milton Friedman, recién fallecido, y ello habría elevado a Chile hacia una prosperidad ilimitada. El otro embuste es que Pinochet impidió que el marxismo leninismo se apoderara de Chile. También afirman que extrajo al país austral del desorden público, el caos institucional y el desconcierto político.
Carlos Taibo | elotrodiario.com
El destino del tratado constitucional de la Unión Europea preocupa poco al ciudadano común. Hay quien aducirá que no podía ser de otra manera: si casi dos años atrás el interés por la cuestión fue entre nosotros liviano, las noticias llegan ahora un tanto deshilachadas y, para que nada falte, la controversia está a la orden del día.
El punto de partida de las disputas parece, sin embargo, claro. Como quiera que Francia y Holanda, que celebraron sendos referendos al efecto, no han ratificado el tratado, éste no puede entrar en vigor. No procede invocar, por añadidura, la norma que señala que, de aprobar aquél un mínimo de veinte Estados, las instancias competentes examinarán lo que debe hacerse y, cabe suponer, sacarán el texto adelante. Mil veces se ha repetido que esta salvedad partía de la premisa, cierto que no verbalizada, de que entre los miembros de la UE reticentes a dar su visto bueno al tratado se contasen en exclusiva países de relieve menor y, tal vez, incorporación reciente. Aunque el sano juicio ha ido reculando, pocos son los que dudan de que la clásula 'de los veinte' no es de aplicación, en cambio, en casos como los de Francia y Holanda. Agreguemos, en fin, que el resultado de los referendos galo y neerlandés ha abocado en la silenciosa y poco edificante cancelación de las consultas que se intuía podían conducir a nuevos rechazos.
El 15 de diciembre de 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU llevará a cabo su revisión semestral sobre la aplicación de la "estrategia de conclusión" del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Dicha estrategia establece de forma arbitraria el año 2010 como plazo límite para que concluyan todos los juicios, incluidas las apelaciones, pese a que todavía no se ha detenido a 18 acusados y los tribunales ruandeses no pueden o no quieren llevar a cabo procesos penales auténticos y efectivos conformes a las normas internacionales sobre juicios justos, que excluyan la pena de muerte. Amnistía Internacional siente preocupación por que la estrategia de conclusión está obstaculizando la administración de justicia a las víctimas del genocidio, los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra cometidos durante el genocidio de 1994, y puede dar lugar a la impunidad por esos crímenes.
Carlos Jiménez Villarejo | La Insignia
A finales del mes de julio, el Gobierno presentaba el proyecto sobre la pretendida reparación moral de las víctimas de la guerra civil española y la dictadura. Proyecto no solo decepcionante, sino también injusto con dichas víctimas. Y que no puede, como pretende, "fomentar la cohesión y la solidaridad entre las diversas generaciones de españoles". La causa es que parte de un planteamiento histórico e ideoló gico erróneo.
El primer error, expresado en el artículo 2, es referirse a la República, ya producida la sublevación militar, como un "bando". Según la Real Academia Española, bando significa "facción, partido, parcialidad". No es en modo alguno admisible que se utilice un término peyorativo, hasta injurioso, para describir las instituciones legítimas de la República. No hubo dos bandos: había un Estado democrático y, frente a él y contra él, unos militares facciosos que se levantaron en armas. Es un planteamiento que vicia el proyecto desde su origen, porque, bajo una apariencia de distanciamiento y neutralidad histórica, trata como si fueran iguales al Estado democrático y a los golpistas.
Héctor Maravall | Gaceta Sindical / La Insignia
Los informes de Cáritas lo vienen reiterando periódicamente. Ahora una última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) insiste: cerca del 20% de la población en España vive por debajo del umbral de la pobreza.
Su repercusión en la vida política y social ha sido escasa. Ahora parece que hay algo más de debate, aunque con un sesgo de cuestionar estos datos o al menos quitarles dramatismo. Se dice que para pobres los del África subsahariana que viven con menos de un euro al día, frente al umbral de la pobreza en España que se sitúa en torno a los 6.500 euros al año. Y así nos quedamos todos tranquilos. Al parecer más que de pobreza, estaríamos ante un tipo de exclusión de los niveles de alto consumo de una sociedad rica como la nuestra. No comen pescado, ni tienen calefacción, ni van al cine, ni salen de vacaciones, pero bueno… no se mueren de hambre. Estupenda coartada política y moral.
Ana Muñoz | Centro de Colaboraciones Solidarias
“Debemos actuar con más decisión para que los peores presagios de los científicos no lleguen a cumplirse”, denuncia el Premio Nobel Joseph Stiglitz. Para ello, el economista propone en uno de sus últimos artículos publicados en España, Los que contaminan deben pagar la factura, que la mejor manera de hacer frente a este efecto mundial es un impuesto mundial. “Los que contaminan no están pagando plenamente los daños que están causando”, denuncia. Ese impuesto, por el que aboga Stiglitz, no debe aumentar la carga fiscal que ahora existe, sino que cada país debería sustituir alguno de los impuestos actuales por otro de contaminación. Para el autor resulta más razonable gravar las cosas nocivas, como la contaminación, que cosas como el ahorro o el trabajo, en principio positivas.
Juan Carlos Escudier | Preferiría no hacerlo
Se ignora el motivo exacto si es que realmente existe. El caso es que José Blanco, el secretario de Organización del PSOE, pasa por ser un experto de la demoscopia, una especie de oráculo electoral de obligada consulta. De vez en cuando, exhibe su sabiduría en algún corrillo del Congreso, sobre todo cuando hay reciente una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas que, como el barómetro de octubre, da a su partido casi empatado con el PP en estimación de voto.
Jon Bernat Zubiri | Red Economía Crítica
Los ciudadanos y ciudadanas de a pie, cuando escuchamos el término "gran negocio" pensamos de primeras, por lo menos en mi caso, en el fenómeno de la inmediatez. Un gran negocio es, de la noche a la mañana, vender un piso que hace 10 años te costó 100 millones por 300.
O hacer una venta de gran cantidad en un pequeño comercio que no suele superar el millón diario de facturación. Que te toque la lotería, no sé si entra dentro de la tipificación de negocio pero, estaremos de acuerdo, también es un gran chollazo.
Marc Vidal | marcvidal.cat
Escondidas tras las esquinas de mi memoria están las voces de aquellos, que durante los últimos días como concejal me gritaban: ¡que burro eres, solo tenias que callar, aguantar, si al final todo se olvida!, ¿a ti que más te da?. Tenían razón. La guerra de Irak, convertida en una montaña de cadáveres servidos puntualmente a la hora de cenar, es una anécdota que rellena sobremesas aburridas. Más de medio millón de muertos no han sido suficientes para que alguien pida perdón.
Luis Peraza Parga | La Insignia
Todo el mundo ha oído hablar de los tribunales penales internacionales establecidos por Naciones Unidas con el fin de perseguir y sentenciar comportamientos odiosos como crímenes contra la humanidad y de guerra, además del genocidio. Al principio de la década de 1990 empezó a funcionar uno para las atrocidades cometidas en Ruanda y otro para sentenciar las más graves responsabilidades personales en la antigua Yugoslavia. Se prevé que en tres años más cierren sus puertas y que la tarea inacabada sea retomada, como ya está sucediendo, por los jueces nacionales.
Revista de prensa y apuntes al vuelo de la actualidad.
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