No existe, no hay esa cosa que llaman amor. No tiene sentido enamorarse de una u otra persona y dedicar tiempo a soñar. No sirve, no funciona, no existe.
Y sin embargo...
Si hay que creerlo, y es una cuestión de fe, el sábado pasado se manifestaron más de dos millones de personas en Madrid. Si nos limitamos a los hechos, la cantidad es muy inferior. Por cosas como ésta resulta necesario mantener separadas religión y política.
Leo en El Mundo: Precio: 1,90 euros. Con Franquismo: 10,90 € más. Nada más que añadir.
Dice la Iglesia que la asignatura Educación para la Ciudadanía es una forma de adoctrinar y que están en contra, suponemos que porque consideran que invade sus competencias.
El nuevo estatuto de Andalucía ha sido redactado, dicen, a prueba de sexismos. Pero se podía haber hecho mejor, ¿qué es eso de alargar innecesariamente el texto con cosas como "diputados y diputadas"? No, la solución perfecta habría sido reformar el castellano con la creación de un género que fuera absolutamente neutro (total, lo de "andaluces y andaluzas" también es cargarse el idioma). Se me ocurre que podría ser algo como: "diputadis", "andalucis", "españolis", "todis", etc. De esa forma englobaríamos ambos sexos sin empantanarnos en farragosos discursos. Y se salvaría la Humanidad.
Querida Laura:
Nos engañan los recuerdos. Yo, por ejemplo, estaba convencido de haberme casado contigo hace veinte años, pero resulta que no. Imagina mi sorpresa cuando esta mañana me encontré a una desconocida en la cocina desayunando. Era mi mujer, claro, que no eres tú, aunque yo creía que sí. Qué extraño es todo.
Te escribo esto no sé muy bien por qué, pues después recordé que tú y yo nunca salimos juntos, es más, ni siquiera llegaste a conocerme, aunque yo me pasaba todas las tardes mirándote. Pero me gusta pensar que a ti a veces también te engañan los recuerdos y durante un rato crees que me conociste e incluso que te casaste conmigo.
Un beso.
Alguien debería explicar a los fundamentalistas islámicos que matar monjas no es la mejor manera de demostrar que no se es violento.
El colmo. El diario El Mundo, en su editorial de hoy, exige que Zapatero destituya a Joan Clos porque este último aparece en los actos de celebración de la Diada cerca del viceprimer secretario de las Juventudes Socialistas de Cataluña, que vestía una camiseta en la que podía leerse, en catalán: "Todos somos Rubianes". Demencial. No les parecía bastante exigir la cancelación de la representación de una obra teatral por las declaraciones que hiciera en el pasado su director, no, ahora incluso piden la destitución de todo aquel que se acerque a alguien que apoye públicamente a Rubianes. ¡Rubianes, el nuevo anticristo!
Que se vaya a la mierda esta España, por supuesto.
Ya está bien de concursos para ser supermodelo, cantante o famoso del corazón. ¡Ya está bien! ¿Para cuándo uno en el que el objetivo sea convertirse en un albañil, fontanero o electricista? O una nueva vuelta de tuerca: Presidente. Eliminemos las elecciones y que cada 4 años Telecinco, la antaño cadena amiga, organice un concurso para elegir quién llevará las riendas de la nación. ¡Ya es hora!
Aunque insistan en que la República "se lo merecía" como diría cualquier maltratador de su mujer, aunque digan que no hay que "reabrir las heridas" de los verdugos, aunque disculpen a los traidores que el 18 de julio se levantaron contra la democracia de este país, su tiempo hace mucho que pasó. Ya no pueden hacer su voluntad. Eso es lo que de verdad les molesta.
¿Por qué a los publicistas de este país les ha dado por utilizar el spanglish en sus campañas? ¿A qué viene eso de "the ducha sensation"? ¿Y las "tanga girls"? ¿Qué misteriosa relación hay entre la menstruación y el spanglish? ¿Por qué la realidad es tan absurda?
Dios te quiere, Dios es tu amigo, Dios juega al fútbol contigo. Nunca te dejará en el banquillo, nunca te escogerá el último porque tienes gafas. Dios no te pone la zancadilla cuando estás corriendo. Dios te lleva mujeres a casa. Y si no lo hace es que te falta fe, coño.
Vino el Papa y se marchó por donde había venido después de hacer felices a sus incondicionales hablando de lo importante que es la familia, como haría Don Vito Corleone. Ay, vino y no trajo regalos como un Papá Noel o Rey Mago cualquiera, qué error de marketing del Vaticano, ese estado extranjero que tanto aman los patriotas españoles. Ya podía haberme ingresado un par de millones en el banco para que volviera a la Santa Madre Iglesia, pero no hay voluntad de ayudar al prójimo, no.
Catalanes, vascos, andaluces, valencianos, asturianos, madrileños, y el resto, somos unos perdedores. Es lo que nos une de verdad.
No, no hablo de las victorias de la selección en el Mundial, sino de aquello de "la unidad de España como un bien moral". Desde Juana de Arco, que insistía en que Dios quería liberar Francia (a mí me parece raro que un dios no nacional tome partido en esos asuntos, pero no soy teólogo), la religión y el nacionalismo han ido de la mano, así que no sorprende que parte de la Iglesia de este país defienda que España es, por ejemplo, una unidad de destino en lo universal.
Es el argumento que ofrezco a la Comunidad de Madrid para explicar que 200.000 manifestantes se conviertan en "más de un millón".
Ya ha empezado el Mundial (de fútbol, que es el único deporte que importa) y me siento por ello un 30% más feliz, tirando por lo bajo. Aquí en El Otro Diario también tenemos nuestro pronóstico sobre el papel que hará la selección española (o selección de realidades nacionales, no queremos ofender a nadie). Tenemos dos opciones:
- Eliminados en la primera fase porque no le metemos un gol ni al arcoiris.
- Eliminados en cuartos frente a Brasil después de hacer el partido de nuestra vida.
Hala, amigos, a soñar.
El que se sienta nacionalista y quiera a lo "suyo" es gilipollas y no tiene personalidad.
Era la pregunta que formulaba Ratzinger hace unos días en Auschwitz, en referencia a los crímenes del nazismo (no está de más recordar que el Papa estuvo en las Juventudes Hitlerianas, así que de nazis sabe bastante). La respuesta para cualquier persona inteligente es sencilla: donde ha estado siempre, en la inexistencia. Pero una pregunta que sí debería haber hecho era: ¿dónde estaba la Iglesia Católica, que sí que existe? Pues donde ha estado siempre también: del lado de la tiranía, puesto que calló ante los crímenes nazis y además ayudó a muchos de estos a escapar de la justicia. Pero esa pregunta no se atrevió a hacerla Ratzinger.
Zen para todos los públicos.
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